martes, 1 de mayo de 2018

Nueva amiga, Isabel Tabernero.



Dentro de poco, podremos ir disfrutando de los artículos de otra campeona amante del campo charro, la fiesta integra y sobre todo de su tierra, su cultura, y de la vida, Sin caretas, sin palabras huecas y vanas, siempre con la coherencia por delante y la sobriedad de la tierra, pero sobre todo una charra de las de siempre, de las que darte la mano vale más que cincuetamil papeles firmados.

Va de frente y por derecho como tiene que ser, y confieso que comulgo con ella en todo y como lo que escribe.

Sabéis que cuando me mojo con alguien es porque merece mucho la pena y sé que no os va a defraudar.

Cierto es que, se le pude seguir a través de sus páginas en Facebook, si, pero creo que merece mucho la pena que sus artículos figuren en el blog del Chofre junto con toda la cuadrilla.

Espero que os guste y que la cuidemos como a los grandes porque merece la pena.

Ella se llama Isabel Tabernero y como decía el otro, espero que sea el principio de una gran amistad.

Bueno como aperitivo de sus artículos vamos con el último que ha publicado. DISFRUTAR


LA FIESTA: TIRANDO DE UN CARRO SIN RUEDAS. III PARTE.
Hoy toca repasar el escalafón novilleríl y miedo da meterse en asuntos tan farragosos. Hay mucha tela que cortar y muchas “victimas inocentes” tratados sin escrúpulos desde una temprana edad. No tienen derecho al pataleo y el panorama es desolador.

De mano, en un ataque de “lucidez”, a la hora de programar y recortar festejos, se les ha cortado la cabeza a las novilladas. Si el camino ya era difícil ahora se torna inaccesible e imposible a la hora de que un chaval sea capaz de torear el número de novilladas exigidas para poder pasar al escalafón superior. El “sistema” debe pensar que las figuras no se “jubilaran” nunca o que cuando lo hagan llegará el colorín colorado, la tauromaquia se ha acabado. Meritos para que esto ocurra están haciendo de sobra.

Cuando un niño dice que quiere ser torero hay dos opciones, la primera es rezar para que se le pase y la segunda, si la primera no surte efecto, es matricularlo en una escuela taurina. Lo más seguro es que después de unos años ambas opciones vengan a ser la misma, un porcentaje altísimo no llegarán al escalafón superior.

Personalmente no soy partidaria de las escuelas, creo que restan imaginación a los chavales y no desarrollan una personalidad particular, algo que a la larga, marcará la diferencia con el resto, pero soy consciente de que no hay otro camino actualmente aunque formen novilleros de la misma manera que los chinos, todo son copias.


Cuando nace la “Vocación de ser torero” en un niño, y pese a que la Constitución diga que todos tenemos los mismos derechos a la hora de acceder a cualquier enseñanza, no es lo mismo si el niño es de una ciudad u otra.

Hay muchos sitios en los que no hay escuelas, otros en las que las escuelas son particulares, movidas por el interés, la afición y las ganas de algún profesional del toreo y que con escasos recursos, sin ayudas institucionales –o insignificantes- sacan adelante la afición de los chavales con un arrojo digno de reconocimiento, por poneros algunos ejemplos, Curro Camacho en Sevilla o Manolo Bejarano en Cáceres merecen mención especial en un claro ejemplo de dignidad y valores taurinos, gente como ellos son los verdaderos héroes del toreo en los tiempos actuales, y lo hacen en silencio, con humildad y sin buscar el reconocimiento público, algo que choca frontalmente con los “egos” y el afán de notoriedad del que hacen gala otros.


Y por el contrario, hay otras ciudades donde la “actividad taurina” se mueve en torno a su escuela, como es el caso de la de Salamanca.


La Diputación de Salamanca gestiona esta escuela. A la cabeza y como director está D. José Ignacio Sánchez, vinculado por lazos familiares con la “cuernocracia salmantina” –apodo peyorativo por el que se reconoció siempre en la ciudad a un colectivo con muchas influencias políticas y sociales- es un matador de toros retirado por una incapacidad reconocida -por la que percibe una pensión- que sin embargo no le resta capacidad a la hora de formar futuros toreros, e incluso le sobra tiempo para salir por las plazas en hombros cuando la ganadería que oficialmente representa su mujer, triunfa en algún coso.

Esta escuela no solo matricula a los alumnos vocacionales, además van por los colegios ofertando plazas, lo cual hace de ella un espacio masificado de alumnos, con escaso profesorado, y por tanto, lógicamente, con muy poco tiempo para dedicarle a cada alumno, pero, eso sí, tienen un apretado calendario de exhibiciones por toda la provincia donde los niños hacen coreografías -al estilo natación sincronizada- con capote y muleta en mano. ¡Cómo no van a ser copias unos de otros si ya desde niños ese es el camino que se le marca! Todavía no ha salido ni una sola figura del toreo de esta escuela con estos métodos, pero esperanza no nos falta y el dinero de la Diputación parece ser infinito, hay para carretones, trastes, vacas, furgonetas, escuela de prácticos y si me apuran podrían regalarles hasta trajes cortos si hace falta. ¡Que no falte de ná!

El verdadero drama de los novilleros llega cuando debutan con caballos y pierden el apoyo de la escuela, se les cierran las puertas de los tentaderos, no hay vacas para tantos alumnos de escuelas, figuras, toreros… y por si esto fuera poco, muchos ganaderos se han apuntado a ofertar “cursos” de aficionados prácticos, algo ilógico y en contra del futuro de la Fiesta, que dificulta el acceso a los tentaderos de escuelas taurinas sin recursos y a los chavales que ya han salido de ellas. Es ahí cuando empiezan a ver las verdaderas dificultades de esta profesión tan dura.

Como en todo hay excepciones. El sueño de ser torero, antaño, era una salida a la pobreza, actualmente se ha convertido en una práctica como la del tenis, o el golf, solo accesible para una élite con recursos.

Resulta vergonzoso, y hasta pornográfico me atrevo a decir, que el número uno del escalafón novilleríl sea Toñete, un hijo de papá con el sueño de ser torero a golpe de talonario. “El chaval tiene oficio” es lo que opinan muchos profesionales de él. “Tener oficio” es lo peor que se puede decir de un novillero, un novillero no tiene que tener oficio, debe tener arte y maneras, el oficio se adquiere a base de torear, y eso es lo que él hace, torear, torear y torear que el talonario de papá es infinito, su apoderado potente y los “cambios de cromos” bazas a jugar a favor de obra.

Esa es la única manera de explicarse, por ejemplo, como habiendo novilleros en Salamanca, con solvencia y categoría, este año en Ciudad Rodrigo, la novillada programada los dejara fuera para que Toñete actuara en ella junto con un novillero apoderado -¡qué casualidad!- por uno de los empresarios de Olivenza dónde Toñete toreó también. ¡Trampas legales de dudosa moralidad que a corporaciones municipales y al sistema se la bufa!

¡Ojo! no estoy diciendo que la culpa de que los novilleros tengan pocas oportunidades sea culpa de novilleros con recursos, pero sí que aportan su granito de arena.

Con la creación de la Fundación Toro de Lidia que –dicen- nació para proteger y divulgar la tauromaquia, muchos pensamos que sería una tabla de salvación para los novilleros. Dadas las recaudaciones benéficas que se obtuvieron tras la trágica muerte de Víctor Barrio, algunas muy suculentas, deberían haberse empleado en la creación de un certamen de novilladas que llevara su nombre. ¡¿Habría mejor manera de recordarlo?! Pero no, a nadie le interesa el futuro, interesa el dinero pronto y en la mano mientras día tras día vemos como hay novilleros que cuelgan sus trajes ante tan negro presente e inexistente futuro.

Otra polémica. ¡Vamos con el novillo de Las Ventas! Esta ya es la guinda que adorna el pastel.

No nos vamos a llevar a engaño, el novillo de Las Ventas siempre ha sido grande. ¿Dónde radica el problema? Las novilladas de Madrid son un “caramelito envenenado”. Si quieres ser alguien en el toreo debes pasar por Madrid y aquí se juega con las ilusiones de los chavales que muchas veces, sin haber podido tentar apenas vacas en el campo, incluso sin haber toreado ni una sola novillada en la temporada, te plantan en Madrid con una novillada que se antoja descomunal, con una ganadería “sin garantías” para un chaval que llega sin haber matado ni un solo novillo a puerta cerrada tampoco y – al revés que Toñete, Marco u otros hijos de papá- con poquito oficio. ¡¿Qué esperan que los chavales hagan en Madrid?! ¡Eso es arrojarlos a los leones sin ningún miramiento!

A ver si el Sistema y la prensa afín se entera de una puta vez y deja de insultar al aficionado cuando algún hijo de papá va a Las Ventas con una ganadería “con garantías” y afirman que lo esperan con “la escopeta cargá” y que son más duros con ellos que con el resto. El aficionado ve de sobra lo que hay.

Ante semejante panorama es ilógica la existencia de las escuelas taurinas que primero forman alumnos para después abandonarlos a su suerte al debutar con caballos y que se les cierren todas las puertas, es ilógico cortarle la cabeza a las novilladas que deberían ir incorporadas en todos los pliegos de plazas de toros del mundo si queremos un futuro, es ilógico que apenas haya certámenes promocionales para novilleros pero sobretodo es una “salvajada” jugar con las ilusiones de chavales cuyo único "delito" es soñar con llegar a SER TORERO.


3 comentarios:

  1. Felicidades a Isabel, bienvenida. Pero aue pasa con "nuestro"gran amigo aficionado el maestro Toni?
    Pedrito

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  2. Amigo Pedrito, como no hay casta el maestro y amigo Toni se nos ha ido a tablas, pero en breves os veremos a Giselle y a ti en Vic o en los alrededores, ¿de acuerdo?...un fuerte abrazo para los
    Pedro

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  3. Pedro: Me lo ha dicho el maestro, nos veremos juntos cerca de Ruiz Miguel el domingo por la mañana. Pero yo era inquieto no tener noticias, ni escritos de Toni en el blogue, ni de Boris, ni de nadie.
    El maestro con siempre la pa'lante me ha tranquilizado.
    Un abrazo fuerte a los dos, hasta prontito

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